diumenge, 28 de juliol del 2013

En tránsito - V


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Él la abrazaba por las noches cuando estaba en Madrid y pensaba que quería hacer algo por ella y no sabía qué: quería llevarla al campo, llevarla a vivir entre cerdos que hicieran “oinc” y que se convirtieran en chorizos y tuvieran cerditos que nadie matara jamás. Quería que sembraran juntos y cosecharan y ella volviera a ser morena y a tener los ojos marrones y los labios delgados y a estudiar filología inglesa como cuando la había conocido. A veces pensaba que ella aún tenía esperanza, pero también pensaba que, muy probablemente, a la esperanza hubiera que representarla todas las veces con las manos vacías.


Un día ella compró una bolsa de veinte kilos de puré de patata deshidratado; esa noche le dijo que era más fácil de cocinar, que así ahorraba tiempo. Ella comía puré de patata y él pensaba que él era el coyote y ella el correcaminos y que ella se alejaba en el horizonte dejando detrás de sí una nube de polvo y a él con un palmo de narices. Ya no iban a restaurantes porque a ella le daba asco ver comer a otras personas y porque en los restaurantes no sirven puré de patata deshidratado, y tampoco iban a fiestas y ya casi no hacían el amor. A veces ella lo llamaba por las noches y no decía ni una palabra, sólo lloraba y él lloraba con ella y cambiaba rápidamente los canales de televisión sin llegar a ver realmente nada.

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Patricio Pron: En tránsito (La vida interior de las plantas de interior, Literatura Mondadori, 2013) amb il·lustracions per al bloc dels orfes d'elPac.

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