dilluns, 16 d’agost del 2010

Coincidencia (Ningún lugar sagrado).- Rodrigo Rey Rosa


Edward Hopper.- The nighthawks
Ningún lugar sagrado
Rodrigo Rey Rosa
Seix Barral/Biblioteca breve



COINCIDENCIA

 Me parece ridículo que algún día yo afirmara que el acto de escribir era peligroso para el espíritu, porque he dejado de creer en el espíritu. Ahora bien: si he dejado de creer en lo espiritual después de dedicar casi veinte años a la escritura, quizá -a mi manera- yo tenía razón.
Es curioso, ¿y quizá significativo?, que aquella noche, pocas horas después de escribir lo de arriba, mientras yo devoraba un falafel en una falafelería en St Mark's Place, un hombre muy alto con un grueso libro bajo el brazo entrara en el comedor para decirle a otro hombre, que ojeaba un libro de física nuclear mientras cenaba en compañía de una mujer y un niño de ocho o nueve años: "Tú, que pareces un científico, dime, ¿cuál es la diferencia entre la materia y el espíritu?"
El padre de familia, con un gesto de impaciencia contenida, replicó: "Déjame en paz, por favor, estoy comiendo, estoy con mi hijo y mi señora."
"Sí -dijo el hombre alto-, te vi comiendo y leyendo ese libro mientras tu mujer y tu hijo comían en silencio, y pensé que buscabas algún tipo de sabiduría."
El padre de familia bajó la mirada a su libro, y entonces el extraño se dirigió al niño, que lo miraba fijamente, un poco asustado tal vez, y le dijo: "Para eso solamente hemos venido aquí, muchacho, ésa es la única sabiduría digna: saber distinguir entre el cuerpo y el espíritu, hallar el límite exacto de los dos."
Me levanté de mi mesita individual y salí a la calle, y el hombre alto debió de salir inmediatamente después para doblar la primera esquina porque, al cruzar la calle, yo me volví a ver lo que ocurría en la falafelería a través de la vidriera, y lo único que vi fue al hombre que leía, a su mujer que masticaba, y al niño que, con aire pensativo, se escarbaba una oreja.
 

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